miércoles, 19 de enero de 2011

Mas allá del horizonte



No lo dudes, estoy encantado de rebasar las 100.000 visitas en éste blog, pero lo que más me sorprende es que las últimas 50000 fueron en cuatro meses.

Y es que nos gusta que se nos escuche o se nos lea en un mundo cada vez más sordo con tantas preocupaciones y tanta prisa. Poco a poco uno se da cuenta que uno es lo que ha vivido, que no merece la pena discutir con nadie al final.

Tu que me conoces, sabes lo que he pasado. Que no soy tan bueno como pueda parecer la redondez de mi cara, el azul de mis ojos, pero también sabes lo bueno que he sido con algunas personas que poco se merecen por su vanidad, soberbia y egoísmo. Y es que yo valgo mucho más que la materia, o un puñado de dinero.

No tengo que aparentar nada con nadie, por eso no te explicas todavía algunas cosas de mi manera de actuar.

Mi mayor premio y tesoro, mis hijas y mi mujer, la razón de este blog.
Compartir contigo mis pensamientos, emociones, lugares... el saberte ahí, me llena.
Tan lejos y tan cerca de mí al otro lado del ordenador, pasando imágenes, buscando cuentos, poesías o simplemente por curiosidad, eso me gusta.

Todo esto es un hábito para mí y con paciencia se recogen los frutos y las visitas de 200 o 300 personas que se asoman a diario a éste lugar.

No sé cuanto más puede cambiar mi vida, no sé adonde me llevaran las olas y el viento, pero lo que si deseo es seguir con vosotros a mi lado...







No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.

Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.

Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas...

1 comentario:

  1. Me encantó tu entrada de hoy.
    Muy sabia la de ayer...
    TE QUIERO

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